La sensatez. Filosofía en la calle
Filosofía en la Calle
El documento que he escogido, es el del “Mito del carro alado”. Me decanto por este documento porque de entre los tres, es el que, a mi parecer, es el más interesante. Este lo acompaño con un ejemplo de los tiempos que corren o que nos ha tocado vivir. Basándome en lo que he leído en este documento, lo intento asimilar al ejemplo que a continuación describo.
Platón lo que intenta explicar con ese mito es cómo
funciona el alma a través de una imagen
En cambio, el caballo blanco representa nuestras
pasiones racionales como la valentía. Estos caballos hacen un poco de guiño a
la realidad, es decir, el caballo negro son esos pensamientos que nos ciegan
mientras que el segundo es ese tipo de pensamientos que nos dice que nos
hagamos cargo de las cosas. Ahora ¿Qué pasa con el auriga?, pues bien, el
auriga representa o simboliza la razón, es quien lleva las riendas del carro,
este tiene que tener en cuenta que uno de los dos caballos es más difícil que
el otro.
Ahora, transpongo el mito, a la actualidad y me explico:
“Pues el caballo que tiene mala constitución es pesado e inclina hacia la tierra y fatiga al auriga que no lo ha alimentado convenientemente. Allí se encuentra el alma con su dura y fatigosa prueba”
También nos hemos reído y no podemos negar que ha habido momentos que nos han sacado una sonrisa, aunque sea en esta situación. Siempre ha habido alguien con un poco de humor, que nos hizo reír …
En mi opinión, yo creo que este mito me ha hecho entender algunas cosas, que no se si estaré en lo cierto o no, pero creo que el mito es más bien una lección.
Detecto tres elementos distintos, la maldad, por medio
del caballo negro. El bien mediante el caballo blanco. Y el auriga, que es la sensatez.
Esta sensatez es la que debe prevalecer para que
exista un equilibrio entre el bien y el mal, pero no siempre el mal se utiliza
para realzar la maldad, muchas veces creemos que algo es malo, porque quizás no
veamos las cosas desde la perspectiva correcta. El auriga lleva las riendas
para que a cada trote, al carro le crezcan alas y pueda subir al Olimpo de los Dioses,
debe saber cuándo utilizar al caballo negro, a sabiendas que en cada utilización
de este, borrará las alas que lo hace volar y llevarlo muy alto. Sin embargo,
cuando el caballo blanco hace de las suyas, las alas crecen. En el alma debemos
siempre buscar el equilibrio, el auriga que nos haga siempre cabalgar sobre el
caballo blanco, aun cuando en ciertos momentos lo hagamos sobre el negro. La
cuestión es tomar decisiones y estar con el alma en paz, con el espíritu del
auriga.


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