La sensatez. Filosofía en la calle

 

Filosofía en la Calle


El documento que he escogido, es el del “Mito del carro alado”. Me decanto por este documento porque de entre los tres, es el que, a mi parecer, es el más interesante. Este lo acompaño con un ejemplo de los tiempos que corren o que nos ha tocado vivir. Basándome en lo que he leído en este documento, lo intento asimilar al ejemplo que a continuación describo. 

Platón lo que intenta explicar con ese mito es cómo funciona el alma a través de una imagen




Para poneros un poco en contexto, Platón dice que el alma es como un carro alado y su auriga (la persona que va tirando de este) tirado por dos caballos. Uno de ellos es el “hermoso, el bueno” (haciendo referencia al caballo blanco) y el otro es todo lo “contrario”, feo, malo y difícil de controlar (haciéndole referencia al caballo negro). Estos tres personaje representan las 3 partes del alma, es decir, el caballo negro representa nuestras pasiones irracionales, y preguntaréis  ¿Qué quiere decir “pasiones irracionales”?, pues bien son esos pensamientos que son difíciles de controlar y que al final nos llevan a un mal camino o una mala decisión.


En cambio, el caballo blanco representa nuestras pasiones racionales como la valentía. Estos caballos hacen un poco de guiño a la realidad, es decir, el caballo negro son esos pensamientos que nos ciegan mientras que el segundo es ese tipo de pensamientos que nos dice que nos hagamos cargo de las cosas. Ahora ¿Qué pasa con el auriga?, pues bien, el auriga representa o simboliza la razón, es quien lleva las riendas del carro, este tiene que tener en cuenta que uno de los dos caballos es más difícil que el otro.


Ahora, transpongo el mito, a la actualidad y me explico:

Actualmente estamos atravesando una pandemia mundial debido a un virus, más concretamente al SARS-CoV-2. Al principio, cuando decretaron el confinamiento, todos pensábamos que era algo malo porque no podíamos a hacer actividades cotidianas, ni tan siquiera salir a la calle, estábamos confinados en nuestros hogares. Actividades simples y comunes como  quedar con tus amigos, hacer una comida familiar con tus abuelos, primos….todo nos


parecía malo, todo era un sin sentido. Hemos visto pasar la vida detrás de una ventana, durante unos meses. "La pandemia", la dichosa palabra "Pandemia" quedará grabada a fuego en mi generación, el confinamiento, los fallecidos, hemos llorado, etc, etc. 

“Pues el caballo que tiene mala constitución es pesado e inclina hacia la tierra y fatiga al auriga que no lo ha alimentado convenientemente. Allí se encuentra el alma con su dura y fatigosa prueba 

También nos hemos reído y no podemos negar que ha habido momentos que nos han sacado una sonrisa, aunque sea en esta situación. Siempre ha habido alguien con un poco de humor, que nos hizo reír 


También, hemos tenido la oportunidad de abrirnos más con nuestra familia y retomar ese cariño que por trabajo o estudios se iba perdiendo…. y cuando el aburrimiento se asomaba, siempre podíamos jugar a una partidita de esos juegos de mesas que todos tenemos guardaos en un cajón.

  

 OPINIÓN

En mi opinión, yo creo que este mito me ha hecho entender algunas cosas, que no se si estaré en lo cierto o no, pero creo que el mito es más bien una lección.

Detecto tres elementos distintos, la maldad, por medio del caballo negro. El bien mediante el caballo blanco. Y el auriga, que es la sensatez.

Esta sensatez es la que debe prevalecer para que exista un equilibrio entre el bien y el mal, pero no siempre el mal se utiliza para realzar la maldad, muchas veces creemos que algo es malo, porque quizás no veamos las cosas desde la perspectiva correcta. El auriga lleva las riendas para que a cada trote, al carro le crezcan alas y pueda subir al Olimpo de los Dioses, debe saber cuándo utilizar al caballo negro, a sabiendas que en cada utilización de este, borrará las alas que lo hace volar y llevarlo muy alto. Sin embargo, cuando el caballo blanco hace de las suyas, las alas crecen. En el alma debemos siempre buscar el equilibrio, el auriga que nos haga siempre cabalgar sobre el caballo blanco, aun cuando en ciertos momentos lo hagamos sobre el negro. La cuestión es tomar decisiones y estar con el alma en paz, con el espíritu del auriga.




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